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¿Por qué el Cabo de Buena Esperanza recibe este nombre? Esta es su historia

El cabo de Buena Esperanza trajo nueva esperanza.

Cabo de Buena Esperanza, Cabo da Boa Esperança, Cape of Good Hope, Kaap die Goeie Hoop… en todos los idiomas el nombre de este cabo transmite claramente el mismo significado. Veamos su origen y su historia.

El cabo de Buena Esperanza se encuentra en el extremo sur de África, concretamente en la costa atlántica de la Península del Cabo, en Sudáfrica. Es un error común la idea de que este cabo es el punto más meridional de África y, por lo tanto, que allí se unen el océano Atlántico y el Índico. En realidad estos títulos pertenecen al cabo de las Agujas, que se encuentra a unos 150 km más al sur.

El primer hombre en rodear el cabo de Buena Esperanza fue el navegante portugués Bartolomé Díaz, en 1488, y en su momento lo llamó "cabo de las Tormentas", un nombre que se explica en sí mismo y se debe a los fuertes vientos que soplan, a los temporales y a las mareas cruzadas que hacen que la navegación por toda esta zona del sur de África sea compleja y peligrosa. Sin embargo, aunque este es un factor destacable de esta geografía, las prioridades de ese momento histórico produjeron un cambio en su nombre.

El siglo XV fue la era de los descubrimientos, de las grandes exploraciones por mar, sobre todo por parte de los portugueses. Y había un gran interés en establecer relaciones comerciales de sedas y especias con el Lejano Oriente. Pero dirigirse a la India por tierra era muy peligroso debido a los ataques del imperio Otomano y de los Bereberes, por lo que, por largo tiempo, la prioridad de las exploraciones portuguesas fue encontrar en la costa del sur de África una ruta marítima alternativa que llegara hasta la India.

Así que, cuando en 1488 descubrieron que pasando este cabo, uno de los más meridionales del continente africano, se podía seguir navegando hacia el este, Juan II de Portugal lo rebautizó como "cabo de Buena Esperanza" (Cabo da Boa Esperança) por la esperanza, el optimismo y la alegría que inspiró la apertura de una posible ruta marítima hacia la India y Oriente. Diez años después, en 1497, Vasco de Gama cruzó el cabo de Buena Esperanza y llegó a la India, estableciendo finalmente la ruta comercial directa de Europa a la India.