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Kwichon: de la ciudad al campo. Así es el nuevo fenómeno migratorio de Corea del Sur

Migraciones en masa están llevando a los habitantes de la capital de Corea del Sur a sus alrededor para vivir en tranquilas comunidades rurales. Veamos en detalle cómo funciona este fenómeno al que llaman "Kwichon".

Después de la situación sanitaria global que ha vivido el mundo entero, más de medio millón de surcoreanos huyen corriendo de la capital, Seúl —que con unos 25 millones de habitantes alberga casi la mitad de la población del país—, para regresar al campo y llevar "una vida más tranquila".

De la ciudad al campo

Desde la industrialización en el siglo XVIII hasta ahora, más o menos ha habido una idea clara entre la sociedad: la ciudad ofrece más opciones de educación, de trabajo, de economía y, en general, "es más expansiva". Pero, en contraposición, también ha habido siempre colectivos de personas que buscaban o soñaban en poder llevar una vida más equilibrada en zonas a plena naturaleza. Ahora, parece que lo que eran solo ideas o anhelos se está convirtiendo en realidad. Está habiendo una nueva forma de migración.

Los surcoreanos ya le han puesto nombre: "Kwichon". Y, según Su Min Hwang, editora de la BBC coreana, significa literalmente "regreso a lo rural". Y lo implementan todos aquellos que, hartos del bullicio de la ciudad, los altos precios de vivienda, el estrés urbano y la competitividad laboral, deciden retomar un estilo de vida de calma y tranquilidad en las comunidades rurales. Hasta ahora, cientos de miles de personas.

Revitalizar las comunidades rurales

Y no se trata de personas mayores que quieren retirarse. Al contrario, la mayoría son jóvenes adultos, sobre todo parejas con hijos pequeños que están a punto de empezar en la educación básica. Parejas que saben lo que es la calidad en la educación y otros servicios en la ciudad y que, a raíz de ello, están exigiendo condiciones similares en los pueblos.

¿Resultado? Se han abierto varias escuelas nuevas en los entornos rurales de Corea del Sur desde que todo este nuevo movimiento migratorio está en marcha. Así, un movimiento que parece ser un paso atrás en el progreso al que estamos acostumbrados, puede llevar a una cierta modernización de las comunidades rurales, pero solo hasta el punto de un correcto equilibrio entre la comodidad de lo moderno y el importante contacto con la naturaleza y la paz de lo más tradicional.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas y el Ministerio de Agricultura, Alimentos y Asuntos Rurales, solo en 2021, unas 515 mil 434 personas —casi la mitad de las cuales tienen menos de 30 años— se han ido de Seúl y han adoptado el Kwichon como estilo de vida, mudándose a pueblos rurales y pesqueros.

El motivo que impulsó el cambio

Este movimiento migratorio empezó a tomar fuerza hacia 2016, pero ha sido recientemente que ha habido una gran voluntad global de llevar a cabo este cambio en el estilo de vida, especialmente con motivo de la recién situación sanitaria. La misma que, por otra parte, ha impulsado enormemente grandes mejoras, como la posibilidad del teletrabajo —trabajos que se pueden hacer en remoto desde cualquier ubicación—, una pieza clave del "Kwichon".

Al no tener que ir a la oficina para trabajar ni seguir los mismo horarios establecidos, la necesidad de vivir en las ciudades para asistir físicamente a estas grandes empresas ha desaparecido para muchos adultos. Y sus hijos se benefician enormemente de ello. La BBC nos explica el caso de Yun Sihu, de 11 años. Viviendo en Seúl, de las más desarrolladas de Asia, se las debía ingeniar para jugar a béisbol con su hermano dentro de casa. Ahora, según Sihu: "pongo un pie fuera y todo es zona de juegos. Riego los pimientos, las berenjenas y las lechugas cada día".

El gobierno apoya la vida rural

El "Kwichon" parece estar completamente respaldado y casi promocionado o impulsado por el propio gobierno surcoreano para el bien del país. Con el despoblamiento de las zonas rurales en beneficio de las capitales, durante los últimos años el declive en industrias tan básicas como la agricultura o la pesca empezaban a suponer un riesgo vital.

Cora del Sur es un país pequeño y su tasa de nacimientos es de las más bajas del mundo. Cuando las personas mayores que se dedicaban a la agricultura empezaron a jubilarse o morir sin nadie que les pudiera sustituir o continuar su labor, el miedo a perder el sustento más básico fue grave.

Así, según Ramón Pacheco Pardo, profesor de relaciones internacionales y especialista en asuntos coreanos en el King's College de Londres, el gobierno no evita, sino que impulsa la idea del "Kwichon" y facilita las gestiones a los habitantes que quieren realizar este cambio de vida.

Lo hace tanto de forma directa, con ayudas económicas, con fácil acceso a la vivienda e incluso con programas educativos sobre la vida de campo y de cómo cosechar. Así como de forma indirecta mejorando, por ejemplo, las infraestructuras de carreteras para que los desplazamientos sean más fáciles.

Ahora este cambio en el modo de pensar y en las prioridades vitales de las personas lo estamos viendo en Corea del Sur con el "Kwichon". Veremos hacía donde se va dirigiendo la humanidad, pero parece cuestión de tiempo que gran parte del mundo pida un estilo de vida más sosegado y conectado con la naturaleza.

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